EL CASO DE ABIGEATO EN TAPEBICUA SACUDE AL MUNDO GANADERO CURUZUCUATEÑO

 

En el contexto del caso del robo masivo de ganado con foco en Tapepicuá, sacudió en las últimas horas al ambiente productivo y judicial el testimonio del médico veterinario Tulio Acquarone, de Curuzú Cuatiá, quien brindó detalles de la aparición de ganado en un campo, cuya procedencia sería ilegal.

En la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá, conocida también como Policía Rural e Islas y Ambiental Rural (Priar), el doctor Acquarone se presentó para exponer que el 28 de diciembre último se encontró con el ciudadano Mariano Morales quien le informó que en un potrero que él subarrendaba a los hermanos Tulio y Eduardo Acquarone en el establecimiento «La Itatí» ubicado en la segunda sección pago Largo, el tal Morales tendría hacienda de origen dudoso o espurio.

Tras detallar Aqcuarone la relación de amistad que hace varios años mantiene con Morales, este último le confesó compungido que en un potrero tenía estos animales mal habidos, y que estarían relacionados con la detención de uno de los sospechosos de abigeato en Tapebicuá, que respondería al nombre de Elías.

Tras deslindar responsabilidades sobre el manejo del mencionado potrero, Acquarone, dijo que Morales, se quebró en el relato en medio del llanto, le había prometido que esa misma tarde iría a denunciar el hecho irregular en la Fiscalía de Paso de los Libres.

Agregó Acquarone que esa confesión le causó «profunda sorpresa y preocupación», argumentando que «con Mariano nos conocemos de toda la vida, tenemos total confianza y nunca nos imaginamos que podría andar en algo fuera de la ley, y tampoco nos imaginamos que iba a ingresar hacienda de origen dudoso».

Añadió que «nos llamó profundamente la atención el caso de Mariano, que tiene 50 años y que siempre se manejó, hasta donde yo conozco, correctamente por la vida». Subrayó que, de igual modo, él y su hermano Eduardo también «siempre nos manejamos de la manera correcta, somos gente de trabajo y tenemos una trayectoria y un prestigio ganado con trabajo y esfuerzo».

Tras reiterar que ignoraba la existencia del mencionado ganado espurio en el potrero del campo nombrado, puso de relieve que se ponía a disposición de las autoridades policiales y judiciales para esclarecer esta cuestión.

 

¿UNA O DOS JAULAS?

También recordó el caso de otra compra de una jaula de animales derivada al establecimiento «El Gato». Los animales tenían su origen en el establecimiento «La Monona», de Tapebicuá.

Un paratécnico le informó que ese día iba a revisar las dos jaulas compradas. Sin embargo, Aqcuarone le indicó que sólo había comprado una jaula, por lo que resultó notorio que los números no coincidían.

Al aclarar que al campo había ingresado sólo una jaula, le pidieron nuevamente a Morales que enmiende el error de la existencia de dos jaulas. Sin embargo, esa corrección no habría ocurrido.

Hechos y declaraciones que se van sumando y que abren nuevas vías de investigación. Esta declaración de Acquarone parece ser la punta del iceberg del caso que reventó en Tapebicuá y cuyas esquirlas comienzan a salpicar en varias direcciones.

Simultáneamente la jueza Rosa Batalla dictó la preventiva del personal policial de Bonpland, ya desafectado de la fuerza, el que fuera implicado en una faena clandestina y, horas después, el Presidente de la Cámara de Mercedes ratificó el fallo de la jueza libreña.

Ante la realidad del cuatrerismo, empieza a despuntar un 2022 que puede ser promisorio para la seguridad, con un ministro que se ha puesto al frente, con una policía capaz de hacer la autodepuración y comienza a ser acompañada por jueces y fiscales que, con decisiones ejemplificadoras, trazan un escenario distinto al que venía habiendo donde lo común era que la puerta giratoria de los juzgados sea la regla. Los medios y las redes sociales ayudan y los productores se organizan, mediante cadena de whatsapp, para sumar elementos de utilidad para las investigaciones. Por lo pronto el precedente del día 31 de los Acquarone podría tener un segundo y tercer capítulo en los próximos días con nuevas revelaciones de la existencia de ganado no identificado, algo que se acelera por la fuerte repercusión del caso Tapebicuá y porque nadie quiere quedar pegado al escarnio público de un delito que podría tornarse no excarcelarse si la política comienza a mirar a los intereses generales.

 

DIARIO EL LIBERTADOR

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